Recuerdos de un porvenir incierto
Seca la soledad.
Te precipita el ánimo.
Los hechos se suceden
provocando no sólo perplejidad.
También temor.
Mi Yo frente a mí.
Y el espejo es una tumba.
Ante la cual
nadie
deja flores.
Esta tarde la luz es utopía.
Ocaso del saber.
Crepúsculo del alma.
Noche de lobos hambrientos
desgarrando la razón.
Con sus dientes hincan
mis lágrimas.
En el reflejo de sus ojos
se alza tu cuerpo.
Yo he atraído a los salvajes
caninos
con el aroma de mis dudas.
¿O acaso con la sangre del dolor
que me enviste?
Cerré los ojos
e imaginé mi propio pelaje.
Pero la mirada no es condición
de la imaginación.
No pude creer en la virtud
de mis fauces.
No pude ceder a la perversión.
Abro mis ojos otra vez,
sólo para verte reflejado
en los lobos
… que habitan en mí.
Pagana es la sensación
cuando sacrifico el deseo.
Elevo mis oraciones
vencibles
ante la mera explosión de tu recuerdo.
La fe
no habita en la incertidumbre.
La melodía de la espera
compone el Requiem
que invade el aire.
Encendidas apenas
las velas de mi alma
atenúan la oscuridad.
Exaltan la experiencia del dolor.
De la culpa.
Estoy pagando por penas que no he cometido.
Me arrodillo. Imploro. Suplico.
Y la espera, no es más que eso.
Sólo un páramo desierto . . .
Se desvanece el ánimo.
Se quiebra la máscara.
Mi ser desnudo,
ante tanta intrusa ignorancia.
Sublimación de soledades
perpetuadas en el poema.
Proyecto la sombra que expresa la escisión.
Un paso, abre el precipicio absurdo.
Otro, … la duda.
Naufraga mi alma
en el seco cauce de la misericordia.
Esperanza infantil, de un tiempo mejor.
Me ahogo en la lluvia de tu recuerdo.
Mientras caen sobre mí tus ojos,
… como agujas.
Tu susurro fugitivo
amenaza mi cordura.
Me uno a la trabajosa huída
de tus manos.
Recorre tu nombre
mi cuerpo blanco.
Escrito con la frágil
luz de la noche.
Nada es eterno si no lo imaginamos.
Todo es efímero sin arte.
Somos la arcilla
con la que nuestro destino incompleto
talla el dolor.
El placer.
La locura.
Mi cuerpo se retuerce en la arena.
Es vestigio de mar.
Universos de agua.
Escapa el deseo.
Es la inmenisdad
que me huye.
Ausencia de sentido
en la frontera conflictiva
de los cuerpos.
Donde el éxtasis
decide
exiliarse de mí.
Un ejército de angustias
invalidan mi marcha.
Marioneta
perdida en la multitud.
Lo irreflexivo
embriaga
la Razón.
Guardo amaneceres
que nunca entregaré a tu Noche.
Me han hablado de una luz
descifrable sólo
por los carentes de tacto.
Rota la promesa
Roto el cuerpo
Recina pigmenta mi piel
Pasado rompiéndome
Pisada mi lágrima
Me reviste el llanto
Me huye la paz
Borrasca de incertidumbres
acumuladas en mi noche.
Sopla la angustia
en los precipicios de mi ser.
Adviene la certeza
de nada nunca saber.
Mi piel se desgarra ante el sólo recuerdo
de tus dudas.
Caen las fuerzas intrusas
encarcelándome.
Soy el cuerpo sangrante
con el cual juegan tus bestias.
Y cargo el amuleto de tu existencia
como una condena.
Desconfío
Deconstruyo
Desciendo
Este pozo es impreciso de vos.
Pasos en el techo
recuerdan el encierro.
Vana es mi ambición
de despegar.
Me hundo en las palabras
y nada digo.
Límites del lenguaje
Límites de la razón.
¿A quién culpar
por tanto vacío?
El tiempo
Inmensa quietud
del tiempo errante.
Ilustra ofensas en mi cuerpo,
mapa abierto a los sentidos.
Mi alma,
composición de abstractas pinceladas.
Marea intensa,
en el Decurso que naufraga.
Acaso,
un absurdo paso hacia atrás.
Mis palabras
abren sus rezos
a muertos ocultos.
Y saben de toda ignorancia.
De todo ritual que ofrendo
a posibles vidas que caducan.
el desierto crece
Despide mi boca
algo mas que abstracciones.
Hay murmuros que se imponen desde la oscuridad.
Lustro mis armas oxidadas
Que ya no sirven para defenderme.
El silencio ataca desde lo mas profundo de mí.
Tengo la piel vieja, y las manos cansadas.
La realidad muestra sus monstruos incipientes.
Y el desierto crece …
El vacío / El encuentro
El Vacío
Mi cuello es
Una instancia
Inverificable.
Roza el tacto de miradas sucesivas.
De mi piel
Cuelga suspendido el recuerdo.
Aún no cayó.
Sopla el viento
En silencio de tormentas.
Empaña el día
Y experimento el encierro.
Siempre las mismas voces
Cancelan
El ansiado sonido de la Nada
Y la luz rompe
Toda la oscuridad
Que guardo.
El mar es un universo
De placeres intuitivos
Donde calla la noche, allí
Muere el día.
Vivo en esta cáscara
Que se quiebra.
El dolor talla rejas que encarcelan
La totalidad que experimento como muerta.
Tengo adherido a mí
Todo un universo de Nada.
La experiencia se precipita en el deseo.
Heroína de Soledad.
Diosa de Vendimias
Que murieron por el hielo imperceptible.
Uvas sobre mis pies,
Ellas me pisaron a mí.
Y soy Vino.
Púrpura es mi sombra.
Tal vez te embriague.
Lanzaré mis barrocos miedos
Para que despiertes.
Blanco. El aire se invade de vendimias.
El absurdo deviene Belleza.
Explosión de vientos de color.
La música es síntesis.
Ingenuidad.
Desnudo.
Juego.
Ironía.
Sin porqué. Sin sentido.
He aprendido a elevarme en lo sutil.
Y en lo evidente.
No todo debe ser dicho.
No todo puede pensarse.
Mi piel ahora es más liviana.
No siento mi cuerpo.
Extasian las luces.
En la inmaterialidad del otro, comprendo el tacto.
Si las formas devienen sonidos.
Si los rostros, matices de luz.
Si las texturas revisten música.
Si el color es cuerpo cuellos manos ombligos.
Extiendo mis ojos
Al infinito despliegue de sensaciones,
Que por momentos
Sólo un lienzo blanco provoca.
(A propósito de la obra “White Cabin”.)
Transparencias.
El color se fuga de mis ojos.
Devienen reproducciones falsas de mi alma.
El Encuentro
En sueños, el abrazo perfecto.
Loba hambrienta
Fundando ciudades imaginarias.
En manchas de color.
El cuerpo cobra sentido.
Fluir.
Un barco se aleja …
Invadiendo todo
el azul .
Fluir.
A(su)lado.
Raptos.
La noche se imprime de voluptuosidad.
Sumergidos en nuestras manos.
Es como ver por primera vez tus ojos.
Mímesis de lo cotidiano.
Resplandece la risa.
Infuso el deseo
se expande en nuestros cuerpos.
Luz en tu noche.
Sutileza en mi aridez.
Brazos se extienden
hacia un amanecer compartido.
I
La niebla esta mañana
acompaña el tacto que se ha ido .
Como la noche .
Fugitiva.
Soy viento
Y soplo al oído de esta ciudad
que no entendería
Mis secretos.
II
Nuestros cuerpos.
El destino alumbra lo único visible.
Mi piel es nuevamente mi piel.
Mis ojos intentan revelarte
el misterio del mundo.
III
Permeable a mi luz.
Extendidos los cuerpos.
Toda la poesía.
Se funde en la niebla.
Acurrucada en ningún lugar.
Escribo el silencio.
IV
Donación de sentido .
Brisa. Mi vida.
Escribo en la niebla el secreto.
Para que envuelva esta ciudad
(y no sea visto).
V
Secretos.
Sensaciones.
Sonidos.
Silencio.
Sublime síntesis de ser.
Nuestro amanecer
disuelve lo incierto.
Desnudos.
El alma se derrama
en móviles certezas.
Volamos. La piel nos guía.
Lazarillos
de nuestra libertad.
